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miércoles, octubre 20, 2010

Semana 2 - Café con leche y pastel de manzana en Cracovia

Los primeros días en Cracovia los pase entre grupos de escolares y grupos con guias de turistas. Hasta ese momento no me había dado cuenta que Wroclaw es muy poco turístico.Después de unos días, ya cansada de visitar el top10 de las guias de Cracovia, decidí cambiarme de casa de couchsurfer, ya que Pawel, el chico que me hospedaba, trabaja todo el día y no podía mostrarme la otra Cracovia. Así conocí a Sylwia, una chica de un pueblo a 60km de Cracovia. Pero que a los 12 anos sus padres la mandaron a estudiar a la ciudad. Según ella, no era porque no pudiera estudiar en su pueblo sino porque a sus padres les gustaba poder decir que su hija estaba estudiando en la ciudad.

Por la mañana del día siguiente fuimos a una exhibición de arte para niños. Pero cuando digo niños me refiero a niños de 5 anos!!! Cuando me lo propuso pensé que al menos podía ser mas divertido que oír a cuatro guias turísticos hablando en diferentes idiomas, en una sala del Wawel (castillo) de Cracovia. En una de las salas de la exhibición había una casita pequeña y con una llave que te daban, tenias que entrar y buscar la salida entre espejos y aranas de mentira. Había otra llena de humo, donde no se podía ver ni un metro de distancia. Pero lo mas divertido fue la ultima sala llena de pelotas cuadradas de espuma de colores y tamaños diferentes. La verdad es que no eramos los únicos mayores de 5 anos, bueno realmente solo había jóvenes veinteañeros, y en todo el rato que estuvimos no vi a ningún niño. Luego me llevo a un restaurante donde hacen unos menús super completos por 2,5 Euros, donde las sopas reaniman a los muertos y a los extranjeros en días fríos.
Sylwia parece tener un super imán con la gente. Antes de conocerla pensaba que sobretodo la gente mayor polaca eran un poco serios y poco extrovertido. Yo no se que hacia ella que todo el mundo se le ponía a hablar. Como la mujer que le vendió la luz para la bicicleta le hablo de música ucraniana, la señora que estaba sentada al lado nuestro en el restaurante sobre comida y el señor mayor con bici sobre lo bueno que es ir en bicicleta para salud. Todo esto yo no lo entendía, pero ellos pensaban que yo hablaba polaco y como no asentía y me limitaba a poner sonrisa de poker, a medida que avanzaba la conversación se dirigían mas a mi, mi miraban mas, gesticulaban mas. Pero yo continuaba sin saber que decir. La verdad es que lo pasaba fatal, pero intentaba imitar los gestos de Sylwia, si ella reía yo también, si asentía yo también y así...Según ella, lo mejor de Cracovia eran las cafeterías y después de recorrer con ella mas de media docena y probar diferentes cafés, tes y chocolates calientes con diferentes tartas, de doy toda la razón.

Era sábado y Sylwia se había ido a una boda junto con casi media Polonia que ese día también celebraba alguna boda. Entonces me quede los dos últimos días de Cracovia con Yasmine, una chica austriaca que había conocido. Tenia dos super bicis, que amaba mas que a sus futuros hijos. Con ellas fuimos por toda Cracovia, desde una conferencia en polaco sobre viajar, al viejo mercadillo de domingo y un montón de bares. En una de las veces ella me grito desde su bici Right (derecha) y yo entendí Straight (recto) y acabe yo en medio de un cruce entre tranvías y coches y con la rueda de la bici atrapada en el raíl del tranvía. Pero bueno en Cracovia parece que respetan un poco mas las bicis que en España y por eso todavía sigo viva.Después de tanto pedalear nos pusimos a hacer una mezcla entre pancake y creep, cuando se nos acabo la leche poníamos agua y poco a poco los pancakes eran mas aguados hasta que el estomago dijo basta.

Era de noche y había mucha mucha mucha niebla, iba hacia las montanas Trata en el coche de Marcin, el chico que me iba a hospedar en Zakopane. Y como el también estaba en Cracovia, visitando a sus padres, me había dicho que también me podía llevar en coche a Zakopane.Marcin ha hecho un par de veces el camino de Santiago desde Irún a Santiago. Y hace dos semanas fue de Polonia a Italia en bicicleta. Este mismo ano a abierto su propia tienda de ropa de deporte outlet en Zakopane y aun así ya tiene mil planes de abrir una agencia de viajes, una cafetería y un hotel. Se pasa el día riendo y haciendo bromas, aunque algunas no las entiendo.

Al día siguiente de llegar estaba todo lleno de niebla y hacia bastante frío y como ya empezaba a notar que el resfriado se acercaba, no salí mucho de la casa. Pero a la mañana siguiente ya no aguantaba mas encerrada y cogimos 4 bocadillos y un termo bien grande lleno de te y subimos a una montana. Aunque no hubo grandes vistas el camino entre los arboles de otoño era increíble con la niebla. Cuando regresamos me dio un trozo de la deliciosa tarta de queso de su madre y de la mermelada de ciruelas casera. Y confirme lo que llevo ya días pensando. Lo mejor de Polonia son los dulces caseros de las madres polacas.

Volvía a estar en un tren, esta vez hacia Varsovia. Y creo que ya puedo decir que al menos los interregionales que cojo nunca salen a la hora, siempre llegan tarde, las ventanas nunca cierran bien, la calefacción siempre esta tan alta que te olvidas que casi ya es invierno pero el paisaje siempre es maravilloso y lo compensa todo. De momento solo se que Varsovia me espera Agnieszka con su familia y que han dicho en las noticias que mañana saldrá el sol!

(perdonar por los acentos pero es que no tengo en el teclado y tengo que hacer copiar y pegar a cada uno, y seguro que me estoy dejando alguno)

miércoles, octubre 13, 2010

Semana 1 - Desde un 10° piso de los suburbios de Wroclaw

Después de casi 3 horas entre calles y buses, llegué a la última para da del bus 135, donde vivía Jacek, el chico de couchsurfing (www.couchsurfiing.org) que me iba a alojar. No podía haber tenido mejor recibimiento que unos Pierogi (parecidos a los raviolis o dumblings) hechos por su madre. Están hecho de masa de patata con bluberrys y queso dentro, y crema y azúcar por encima. En ese momento se me olvido las más de 10 personas a las que había tenido que preguntar donde paraba aquel bus y el par de kilómetros que había caminado con la mochila.
Jacek había pasado el ultimo año en Barcelona de Erasmus y hablaba un poco de castellano y catalán. En Wroclaw estudia en una de las ocho universidades públicas que hay, y por ser polaco tiene la educacion gratuita. Sus abuelos eran de Kviv, en el norte de la actual Ucrania. En 1945 con la nueva reestructuración de las fronteras, Lviv fue cedida a Ucrania. Si sus abuelos querían continuar siendo polacos tenían que mudarse.
Durante más de 200 años Wroclaw ha estado dominada por los prusianos y por toda la ciudad se encuentran muestras de ello, como en la facultad de arquitectura de 1903 donde hay inscritas en alemán unas palabras, junto con varios agujeros de bala.

Después de visitar un poco el centro, algunas de las 12 islas y algunos de los 120 puentes que tiene Wroclaw le pedia a Jacek que si me podia mostrar algún barrio que no estuviera tan arreglado o reconstruido. Me miro como si fuera un bicho muy muy raro y me dijo en su siempre entusiasta y positiva voz: "Por supuesto que te puedo ense
ñar algún barrio feo de la ciudad". Al día siguiente fuimos a desayunar aun Mleczny bar (MilkBar) donde a primera hora de la mañana se juntan los vagabundos con los ejecutivos y mas tarde lo invaden los estudiantes. Pidió 3 desayunos diferentes para que probara, y en total no costo más de 2,5 Euros. Luego fuimos a un barrio antiguo cercano al centro donde los edificios conservan su forma arquitectónica a pesar de la pintura descorchada, los balcones oxidados y las ventanas rotas. Después le dije que quería que me enseñara su universidad. Volvió a poner cara rara y me llevo.

Ya estábamos a sábado por la noche y quedamos con su novia Johanna y otra chica polaca Dorota y fuimos a una taberna toda de madera, con cada silla de estilo diferente e iluminada solo con velas. Pedimos un vino caliente, ya que aunque quisiera negarlos empezaba el frío que tenia claro que me acompa
ñará durante todo el viaje.

Sonó el timbre y era su hermana con su hijo recién nacido hac
ía unos meses. Jacek me dijo a escondidas que hoy su madre cocinaría, ya que solo cocina cuando viene su hermana o cuando él vuelve de viaje y le ha añorado. Esta vez fueron Pierogi Rusos o Tradicionales, solo rellenos de queso, y con crema, sal y pimienta por encima.

Eran casi las 16h cuando estábamos paseando cerca de su casa. Me habia dicho que había un cementerio abandonado cerca y decidimos ir. Tuvimos que saltar un muro de dos metros. Al otro lado había cientos de tumbas, algunas rotas, caídas, torcidas, invadidas por arbustos y hojas de los arboles ya en otoño. Algunas eran de antes de la primera guerra mundial, otras de la segunda. Aquí parece que todo ser rige según fue antes, durante o después de que gran guerra. Algunos panteones habían sido abiertos , algunos nombres apenas se veían debajo de tanta maleza. En nada ya había llenado mi tarjeta de la cámara de fotos.


Llegó el lunes, era hora de moverse. Desayune tarta de ciruelas hacha por su madre, un pancake y café de Jacek y unos cuantos abrazos.
Ya estábamos en Octubre, otoño en Polonia, y estaba en un tren hacia Cracovia. En la estación de Cracovia me estaba esperando desde hac
ía una hora Pawel. Los siguientes días los pasaría durmiendo en una hamaca y con dos gatos.