Los últimos días me los he pasado con Yulia, una chica rusa que esta viajando por Ucrania por una semana. Uno de los mejores momentos en Lviv fue cuando por casualidad acabamos en un café donde había un concierto de un grupo ucraniano que toca música tradicional mezclada con pop-rock. http://www.youtube.com/watch?v=isKj-cM6o3k&feature=related
Esta ciudad, como creo que serán el resto de Ucrania, esta llena de comida fast-food. No sólo los McDonalds están en todas las esquinas, sino también miles de ventanas que dan a la calle donde puedes comprar hot dogs y pizzas.
Como en el 2010 Polonia y Ucrania alojaran el Mundial Europeo de fútbol, están todas las calles en obras. Pero parece que los ucranianos están muy contentos con esto, ya que sino no veían el día en el que les fueran a arreglar los miles de baches y hoyos que hay por todas las calles. Los días de lluvia como hoy, es imposible sortear todos los charcos. Aun así las cafeterías son geniales y el café expreso es muy popular.
Dentro de unas horas cogeré el tren a Kiev. En el billete sólo entiendo la hora de salida y el número de vagón. Aún no sé que otro número indica mi litera. Viajare en Platskart, es la clase mas baja, llena de filas de pequeños compartimentos. Según mi guia si no viajas alguna vez en Platskart no conoces la autentica Ucrania.
Una pareja de alemanes, que conocí hace unos días, no pudieron comprar un billete para esta clase porque ya estaban todos agotados. Tuvieron que comprarlo par la clase Coupé que es una habitación con 4 literas. Pero antes de que saliera el tren fueron por todo el vagón de Platskart buscando alguien que les cambiar la clase sin tener que pagar más. Pero la gente no entendía porque iban a querer viajar en una clase peor si ya lo habian pagado. Finalmente, 4 minutos antes de que saliera el tren, convencieron a dos chicas jóvenes con la condición de que las ayudaran a llevar las maletas al otro vagón de Coupé.
Ahora mismo estoy ansiosa de viajar en Platskart, no sé si de aquí un mes continuaré diciendo lo mismo.
jueves, noviembre 11, 2010
lunes, noviembre 08, 2010
Semana 4 - Últimos días en Polonia
La ultima semana en Polonia la empecé en Poznan, donde Tomek, estudiante de medicina, me acogió. Este último verano lo ha pasado viajando durante 3 meses por Pakistán y Kirguistán , esto no seria tan raro si no fuera porque este verano ha habido grandes inundaciones en Pakistán y ha habido algunos conflictos entre etnias en Kirguistán.
Al día siguiente de llegar me llevo a la plaza central donde en los sótanos de una de las casas hacen una cerveza con miel. Pero no es como la cerveza con sirope, que aqui toman las chicas, sobretodo. A la cerveza con sirope, le añaden el sirope justo antes de servirla. A mi parecer es super dulce y asquerosa. La de miel ya la fabrican desde su origen y la venden en los supermercados. Donde probarla: (http://www.poznan-life.com/drink/pubs_cafes_details/7-Brovaria). Me lo he pasado genial discutiendo con el, siempre tiene buenos argumentos para casi todo.
En Gniezno, la primera capital de Polonia (según algunos), y en Torun, donde nació Copérnico, me acogió Ewa. Ella es de Gniezno pero estudia conservación de arte, especializada en papel, en Torun. Un día desayunando me enseno una guia de viajes de Europa de 1903, que pertenece a la familia de su padre. A mas la guia esta escrita en polaco. Pero en 1903 no existía ningún país llamado Polonia. Tienes que buscar en los capítulos del Reino Austro Húngaro o de Prusia, donde hay un apartado que se llama región donde se habla la lengua polaca. Pero la guia es de toda Europa, aparece Barcelona, Alicante!, Aranjuez, Madrid o Bilbao. Lo mas gracioso es que las distancias están medidas en cuanto se tarda a caballo!
También hemos caminado por todo Gniezno y Torun mientras me contaba un poco de historia de Polonia y de conservación de papiros, pergaminos o papel. Es super interesante escucharla. Después de un buen paseo fuimos a tomar unos Nalesniki con chocolate y mermelada de naranja flambeados. Hasta ahora siempre los había probado en los Mleczny Bar, que se puede traducir como Bar de Leche. Fueron creados para proveer de comida a la gente con menos recursos, la comida era barato ya recibían subsidios del estado. El libre mercado hizo que muchos cerraran pero algunos todavía resisten y puedes llenar tu estomago por menos de 3 euros.
Aunque Torun es muy bonito y Ewa me cuida super bien, ya tenia ganas de ver el mar. Así que me fui al norte, al mar Báltico, a casa de Inga.
Es increíble como pasan de rápido los días, hace nada estaba llevando encima un molde rojo, con un pastel de chocolate, de camino a jugar con Inga y sus amigos un juego de mesa llamado Carcassonne. Pero por la mañana había estado en la península de Hel, un antiguo puerto de pescadores, donde en verano hay mas gente que en las Ramblas de Barcelona. Y en invierno solo puedes encontrar alguna foca en la playa y mucho viento. Ayer me perdí en el castillo de Malbork, ya que es temporada baja y no hay ni dios, y hoy me he colado en el astillero de Gdansk. Es enorme, en su momento trabajaban mas de 20.000 personas y ahora solo 2000. Como había llovido por la mañana, al salir el sol estaba todo limpio y con charcos. Creo que son las fotos mas bonitas que he hecho en todo el viaje aun y ser de grandes grúas y edificios en ruinas. En estos astilleros surgieron en los anos 80 el movimiento social Solidarność en contra el gobierno comunista en Polonia.
Ahora no puedo creerme que ya haya pasado mas de un mes en Polonia y en tres días estaré en Ucrania y tendré que empezar a utilizar las pocas palabras de ruso que sé!
Al día siguiente de llegar me llevo a la plaza central donde en los sótanos de una de las casas hacen una cerveza con miel. Pero no es como la cerveza con sirope, que aqui toman las chicas, sobretodo. A la cerveza con sirope, le añaden el sirope justo antes de servirla. A mi parecer es super dulce y asquerosa. La de miel ya la fabrican desde su origen y la venden en los supermercados. Donde probarla: (http://www.poznan-life.com/drink/pubs_cafes_details/7-Brovaria). Me lo he pasado genial discutiendo con el, siempre tiene buenos argumentos para casi todo.
En Gniezno, la primera capital de Polonia (según algunos), y en Torun, donde nació Copérnico, me acogió Ewa. Ella es de Gniezno pero estudia conservación de arte, especializada en papel, en Torun. Un día desayunando me enseno una guia de viajes de Europa de 1903, que pertenece a la familia de su padre. A mas la guia esta escrita en polaco. Pero en 1903 no existía ningún país llamado Polonia. Tienes que buscar en los capítulos del Reino Austro Húngaro o de Prusia, donde hay un apartado que se llama región donde se habla la lengua polaca. Pero la guia es de toda Europa, aparece Barcelona, Alicante!, Aranjuez, Madrid o Bilbao. Lo mas gracioso es que las distancias están medidas en cuanto se tarda a caballo!
También hemos caminado por todo Gniezno y Torun mientras me contaba un poco de historia de Polonia y de conservación de papiros, pergaminos o papel. Es super interesante escucharla. Después de un buen paseo fuimos a tomar unos Nalesniki con chocolate y mermelada de naranja flambeados. Hasta ahora siempre los había probado en los Mleczny Bar, que se puede traducir como Bar de Leche. Fueron creados para proveer de comida a la gente con menos recursos, la comida era barato ya recibían subsidios del estado. El libre mercado hizo que muchos cerraran pero algunos todavía resisten y puedes llenar tu estomago por menos de 3 euros.
Aunque Torun es muy bonito y Ewa me cuida super bien, ya tenia ganas de ver el mar. Así que me fui al norte, al mar Báltico, a casa de Inga.
Es increíble como pasan de rápido los días, hace nada estaba llevando encima un molde rojo, con un pastel de chocolate, de camino a jugar con Inga y sus amigos un juego de mesa llamado Carcassonne. Pero por la mañana había estado en la península de Hel, un antiguo puerto de pescadores, donde en verano hay mas gente que en las Ramblas de Barcelona. Y en invierno solo puedes encontrar alguna foca en la playa y mucho viento. Ayer me perdí en el castillo de Malbork, ya que es temporada baja y no hay ni dios, y hoy me he colado en el astillero de Gdansk. Es enorme, en su momento trabajaban mas de 20.000 personas y ahora solo 2000. Como había llovido por la mañana, al salir el sol estaba todo limpio y con charcos. Creo que son las fotos mas bonitas que he hecho en todo el viaje aun y ser de grandes grúas y edificios en ruinas. En estos astilleros surgieron en los anos 80 el movimiento social Solidarność en contra el gobierno comunista en Polonia.
Ahora no puedo creerme que ya haya pasado mas de un mes en Polonia y en tres días estaré en Ucrania y tendré que empezar a utilizar las pocas palabras de ruso que sé!
miércoles, octubre 27, 2010
Semana 3 - El caos de Varsovia
Todo el mundo me decía que no le gustaba Varsovia, pero aun y así tenía muchas ganas de ir. Pero después de 5 días en Varsovia entiendo porque decían eso. Con la 2a guerra mundial todo el centro histórico fue completamente destruido. Y aunque lo hayan querido reconstruir igual, se nota que a penas tienen 40 anos los edificios. A más en el solo transitan turistas entre las calles llenas de tiendas para turistas y restaurantes para turistas. Después, tiene estas grandes avenidas con edificios monumentales y estatuas enormes de trabajadores, que hicieron los rusos.
En mi opinión el centro histórico no esta integrado en la ciudad, ni con los varsovianos, es como una casita de muñecas pero de turistas. Y en el resto de la ciudad aunque tiene muchos transportes y dicen que funciona bien, yo cada día perdía una hora buscando en las galerías subterráneas de las glorietas cual era la salida a la parada de autobús o tranvía que llevaba al bus que quería tomar. Es una ciudad enorme, con mucha mucha gente y todo esto debe ser lo que hace que sea una ciudad muy individualista.
Pero a pesar de todo, también tiene muchas cosas que uno no se puede perder, como el Museo Nacional de Arte o el barrio de Praga, es uno de los mas peligrosos, especialmente de noche. Aun y estar pegado al centro, históricamente siempre ha vivido gente pobre y continua siendo así aunque los yuppies varsovianos hayan montado galerías de arte en antiguas fabricas o almacenes y aunque hayan montado bares y cafeterías de diseño. Es increíble el contraste que hay al salir de una de estas cafeterías de papel pintado en las paredes, sofás rojos y parquet envuelta en música de Tracy Chapman y en la calle te cruzas con un borrachos o vagabundo cada metro cuadrado.
Pero de todo lo que tiene, lo que envidian los cracovianos de Varsovia son los parques, como el Lazienki Park. Son enormes y algunos no están muy lejos del centro.
En Varsovia me encontré con Karolina, una chica polaca que había conocido en Madrid a través de una amiga. Como ya creo poder constatar, ella y un tercio de los jóvenes polacos han hecho, están haciendo o van a hacer un Erasmus en alguna ciudad española, e incluso hablan un poco de castellano. Ella me llevo a la Biblioteca universitaria, construida hace poco. Toda la estructura de hierro está a la vista y pintada en color verde césped. Desde el jardín del tejado hay ventanas donde se ve el interior, lleno de estudiantes estudiando. En la planta de abajo hay algunas cafeterías modernas, donde comimos. Aunque tengo que aprender a dejar de pedir platos italianos fuera de Italia, ya que lasañas comestibles solo son las que se hacen en Italia y las que hace Blanca.
Después me llevó a unas tiendas de ropa de segunda mano, donde vendían el kilo de ropa por 7 Euros. Lo más sorprendente es que dentro esta lleno de viejecitas de más de 70 anos mirando el mismo jersey que jóvenes de 20.
Pero quien me acogió en Varsovia fue Agnieszka, que está haciendo un master de arquitectura. Vive con sus padres, también arquitectos, igual que sus abuelos, en una casa a las a fueras de Varsovia, aunque diga que es Varsovia. Cada día tardaba más de una hora a su casa, primero metro, luego autobús, caminar un kilómetro por una misma calle, tocar el timbre de una verja oxidada y caminar 150 metros por un jardín lleno de hojas antes de llegar a la puerta de la casa donde una mezcla de San Bernardo con Rottweiler esperaba estirado en el porche.
Agnieszka llamaba a su casa de sus padres la Healthy house (la casa sana), ya que no había ni chocolate, ni galletas, ni papel de plata, ni microondas y ni siquiera tostadora.
La casa la habían ido arreglando con el tiempo, era una casa de madera que habían comprado hacía 20 anos. Tenía un ventanal en el comedor de la cocina donde se veía gran parte del jardín y las rosas que crecían al lado de la ventana.
Aun y estar Agnieszka muy ocupada ayudando a una amiga en su proyecto final de carrera, me llevo al Museo Nacional. Y me enseñó algunos pintores polacos que no aparecen en casi ningún libro de arte. Luego fuimos a una fiesta organizada por los estudiantes de arquitectura, en la misma facultad!!! No creo que en España sea posible montar una fiesta por la noche en la universidad.
Como ya estaba cansada de tantas paradas de autobús, tranvía y metro, y de tanta gente siempre en todos lados, decidí irme a Poznan, una ciudad pequeña a 3 horas de Varsovia.
Sólo sabia que en Poznan me recibiría Tomek y un concierto de música en vivo polaca en un bar del centro.
En mi opinión el centro histórico no esta integrado en la ciudad, ni con los varsovianos, es como una casita de muñecas pero de turistas. Y en el resto de la ciudad aunque tiene muchos transportes y dicen que funciona bien, yo cada día perdía una hora buscando en las galerías subterráneas de las glorietas cual era la salida a la parada de autobús o tranvía que llevaba al bus que quería tomar. Es una ciudad enorme, con mucha mucha gente y todo esto debe ser lo que hace que sea una ciudad muy individualista.
Pero a pesar de todo, también tiene muchas cosas que uno no se puede perder, como el Museo Nacional de Arte o el barrio de Praga, es uno de los mas peligrosos, especialmente de noche. Aun y estar pegado al centro, históricamente siempre ha vivido gente pobre y continua siendo así aunque los yuppies varsovianos hayan montado galerías de arte en antiguas fabricas o almacenes y aunque hayan montado bares y cafeterías de diseño. Es increíble el contraste que hay al salir de una de estas cafeterías de papel pintado en las paredes, sofás rojos y parquet envuelta en música de Tracy Chapman y en la calle te cruzas con un borrachos o vagabundo cada metro cuadrado.
Pero de todo lo que tiene, lo que envidian los cracovianos de Varsovia son los parques, como el Lazienki Park. Son enormes y algunos no están muy lejos del centro.
En Varsovia me encontré con Karolina, una chica polaca que había conocido en Madrid a través de una amiga. Como ya creo poder constatar, ella y un tercio de los jóvenes polacos han hecho, están haciendo o van a hacer un Erasmus en alguna ciudad española, e incluso hablan un poco de castellano. Ella me llevo a la Biblioteca universitaria, construida hace poco. Toda la estructura de hierro está a la vista y pintada en color verde césped. Desde el jardín del tejado hay ventanas donde se ve el interior, lleno de estudiantes estudiando. En la planta de abajo hay algunas cafeterías modernas, donde comimos. Aunque tengo que aprender a dejar de pedir platos italianos fuera de Italia, ya que lasañas comestibles solo son las que se hacen en Italia y las que hace Blanca.
Después me llevó a unas tiendas de ropa de segunda mano, donde vendían el kilo de ropa por 7 Euros. Lo más sorprendente es que dentro esta lleno de viejecitas de más de 70 anos mirando el mismo jersey que jóvenes de 20.
Pero quien me acogió en Varsovia fue Agnieszka, que está haciendo un master de arquitectura. Vive con sus padres, también arquitectos, igual que sus abuelos, en una casa a las a fueras de Varsovia, aunque diga que es Varsovia. Cada día tardaba más de una hora a su casa, primero metro, luego autobús, caminar un kilómetro por una misma calle, tocar el timbre de una verja oxidada y caminar 150 metros por un jardín lleno de hojas antes de llegar a la puerta de la casa donde una mezcla de San Bernardo con Rottweiler esperaba estirado en el porche.
Agnieszka llamaba a su casa de sus padres la Healthy house (la casa sana), ya que no había ni chocolate, ni galletas, ni papel de plata, ni microondas y ni siquiera tostadora.
La casa la habían ido arreglando con el tiempo, era una casa de madera que habían comprado hacía 20 anos. Tenía un ventanal en el comedor de la cocina donde se veía gran parte del jardín y las rosas que crecían al lado de la ventana.
Aun y estar Agnieszka muy ocupada ayudando a una amiga en su proyecto final de carrera, me llevo al Museo Nacional. Y me enseñó algunos pintores polacos que no aparecen en casi ningún libro de arte. Luego fuimos a una fiesta organizada por los estudiantes de arquitectura, en la misma facultad!!! No creo que en España sea posible montar una fiesta por la noche en la universidad.
Como ya estaba cansada de tantas paradas de autobús, tranvía y metro, y de tanta gente siempre en todos lados, decidí irme a Poznan, una ciudad pequeña a 3 horas de Varsovia.
Sólo sabia que en Poznan me recibiría Tomek y un concierto de música en vivo polaca en un bar del centro.
miércoles, octubre 20, 2010
Semana 2 - Café con leche y pastel de manzana en Cracovia
Los primeros días en Cracovia los pase entre grupos de escolares y grupos con guias de turistas. Hasta ese momento no me había dado cuenta que Wroclaw es muy poco turístico.Después de unos días, ya cansada de visitar el top10 de las guias de Cracovia, decidí cambiarme de casa de couchsurfer, ya que Pawel, el chico que me hospedaba, trabaja todo el día y no podía mostrarme la otra Cracovia. Así conocí a Sylwia, una chica de un pueblo a 60km de Cracovia. Pero que a los 12 anos sus padres la mandaron a estudiar a la ciudad. Según ella, no era porque no pudiera estudiar en su pueblo sino porque a sus padres les gustaba poder decir que su hija estaba estudiando en la ciudad.
Por la mañana del día siguiente fuimos a una exhibición de arte para niños. Pero cuando digo niños me refiero a niños de 5 anos!!! Cuando me lo propuso pensé que al menos podía ser mas divertido que oír a cuatro guias turísticos hablando en diferentes idiomas, en una sala del Wawel (castillo) de Cracovia. En una de las salas de la exhibición había una casita pequeña y con una llave que te daban, tenias que entrar y buscar la salida entre espejos y aranas de mentira. Había otra llena de humo, donde no se podía ver ni un metro de distancia. Pero lo mas divertido fue la ultima sala llena de pelotas cuadradas de espuma de colores y tamaños diferentes. La verdad es que no eramos los únicos mayores de 5 anos, bueno realmente solo había jóvenes veinteañeros, y en todo el rato que estuvimos no vi a ningún niño. Luego me llevo a un restaurante donde hacen unos menús super completos por 2,5 Euros, donde las sopas reaniman a los muertos y a los extranjeros en días fríos.
Sylwia parece tener un super imán con la gente. Antes de conocerla pensaba que sobretodo la gente mayor polaca eran un poco serios y poco extrovertido. Yo no se que hacia ella que todo el mundo se le ponía a hablar. Como la mujer que le vendió la luz para la bicicleta le hablo de música ucraniana, la señora que estaba sentada al lado nuestro en el restaurante sobre comida y el señor mayor con bici sobre lo bueno que es ir en bicicleta para salud. Todo esto yo no lo entendía, pero ellos pensaban que yo hablaba polaco y como no asentía y me limitaba a poner sonrisa de poker, a medida que avanzaba la conversación se dirigían mas a mi, mi miraban mas, gesticulaban mas. Pero yo continuaba sin saber que decir. La verdad es que lo pasaba fatal, pero intentaba imitar los gestos de Sylwia, si ella reía yo también, si asentía yo también y así...Según ella, lo mejor de Cracovia eran las cafeterías y después de recorrer con ella mas de media docena y probar diferentes cafés, tes y chocolates calientes con diferentes tartas, de doy toda la razón.
Era sábado y Sylwia se había ido a una boda junto con casi media Polonia que ese día también celebraba alguna boda. Entonces me quede los dos últimos días de Cracovia con Yasmine, una chica austriaca que había conocido. Tenia dos super bicis, que amaba mas que a sus futuros hijos. Con ellas fuimos por toda Cracovia, desde una conferencia en polaco sobre viajar, al viejo mercadillo de domingo y un montón de bares. En una de las veces ella me grito desde su bici Right (derecha) y yo entendí Straight (recto) y acabe yo en medio de un cruce entre tranvías y coches y con la rueda de la bici atrapada en el raíl del tranvía. Pero bueno en Cracovia parece que respetan un poco mas las bicis que en España y por eso todavía sigo viva.Después de tanto pedalear nos pusimos a hacer una mezcla entre pancake y creep, cuando se nos acabo la leche poníamos agua y poco a poco los pancakes eran mas aguados hasta que el estomago dijo basta.
Era de noche y había mucha mucha mucha niebla, iba hacia las montanas Trata en el coche de Marcin, el chico que me iba a hospedar en Zakopane. Y como el también estaba en Cracovia, visitando a sus padres, me había dicho que también me podía llevar en coche a Zakopane.Marcin ha hecho un par de veces el camino de Santiago desde Irún a Santiago. Y hace dos semanas fue de Polonia a Italia en bicicleta. Este mismo ano a abierto su propia tienda de ropa de deporte outlet en Zakopane y aun así ya tiene mil planes de abrir una agencia de viajes, una cafetería y un hotel. Se pasa el día riendo y haciendo bromas, aunque algunas no las entiendo.
Al día siguiente de llegar estaba todo lleno de niebla y hacia bastante frío y como ya empezaba a notar que el resfriado se acercaba, no salí mucho de la casa. Pero a la mañana siguiente ya no aguantaba mas encerrada y cogimos 4 bocadillos y un termo bien grande lleno de te y subimos a una montana. Aunque no hubo grandes vistas el camino entre los arboles de otoño era increíble con la niebla. Cuando regresamos me dio un trozo de la deliciosa tarta de queso de su madre y de la mermelada de ciruelas casera. Y confirme lo que llevo ya días pensando. Lo mejor de Polonia son los dulces caseros de las madres polacas.
Volvía a estar en un tren, esta vez hacia Varsovia. Y creo que ya puedo decir que al menos los interregionales que cojo nunca salen a la hora, siempre llegan tarde, las ventanas nunca cierran bien, la calefacción siempre esta tan alta que te olvidas que casi ya es invierno pero el paisaje siempre es maravilloso y lo compensa todo. De momento solo se que Varsovia me espera Agnieszka con su familia y que han dicho en las noticias que mañana saldrá el sol!
(perdonar por los acentos pero es que no tengo en el teclado y tengo que hacer copiar y pegar a cada uno, y seguro que me estoy dejando alguno)
Por la mañana del día siguiente fuimos a una exhibición de arte para niños. Pero cuando digo niños me refiero a niños de 5 anos!!! Cuando me lo propuso pensé que al menos podía ser mas divertido que oír a cuatro guias turísticos hablando en diferentes idiomas, en una sala del Wawel (castillo) de Cracovia. En una de las salas de la exhibición había una casita pequeña y con una llave que te daban, tenias que entrar y buscar la salida entre espejos y aranas de mentira. Había otra llena de humo, donde no se podía ver ni un metro de distancia. Pero lo mas divertido fue la ultima sala llena de pelotas cuadradas de espuma de colores y tamaños diferentes. La verdad es que no eramos los únicos mayores de 5 anos, bueno realmente solo había jóvenes veinteañeros, y en todo el rato que estuvimos no vi a ningún niño. Luego me llevo a un restaurante donde hacen unos menús super completos por 2,5 Euros, donde las sopas reaniman a los muertos y a los extranjeros en días fríos.
Sylwia parece tener un super imán con la gente. Antes de conocerla pensaba que sobretodo la gente mayor polaca eran un poco serios y poco extrovertido. Yo no se que hacia ella que todo el mundo se le ponía a hablar. Como la mujer que le vendió la luz para la bicicleta le hablo de música ucraniana, la señora que estaba sentada al lado nuestro en el restaurante sobre comida y el señor mayor con bici sobre lo bueno que es ir en bicicleta para salud. Todo esto yo no lo entendía, pero ellos pensaban que yo hablaba polaco y como no asentía y me limitaba a poner sonrisa de poker, a medida que avanzaba la conversación se dirigían mas a mi, mi miraban mas, gesticulaban mas. Pero yo continuaba sin saber que decir. La verdad es que lo pasaba fatal, pero intentaba imitar los gestos de Sylwia, si ella reía yo también, si asentía yo también y así...Según ella, lo mejor de Cracovia eran las cafeterías y después de recorrer con ella mas de media docena y probar diferentes cafés, tes y chocolates calientes con diferentes tartas, de doy toda la razón.
Era sábado y Sylwia se había ido a una boda junto con casi media Polonia que ese día también celebraba alguna boda. Entonces me quede los dos últimos días de Cracovia con Yasmine, una chica austriaca que había conocido. Tenia dos super bicis, que amaba mas que a sus futuros hijos. Con ellas fuimos por toda Cracovia, desde una conferencia en polaco sobre viajar, al viejo mercadillo de domingo y un montón de bares. En una de las veces ella me grito desde su bici Right (derecha) y yo entendí Straight (recto) y acabe yo en medio de un cruce entre tranvías y coches y con la rueda de la bici atrapada en el raíl del tranvía. Pero bueno en Cracovia parece que respetan un poco mas las bicis que en España y por eso todavía sigo viva.Después de tanto pedalear nos pusimos a hacer una mezcla entre pancake y creep, cuando se nos acabo la leche poníamos agua y poco a poco los pancakes eran mas aguados hasta que el estomago dijo basta.
Era de noche y había mucha mucha mucha niebla, iba hacia las montanas Trata en el coche de Marcin, el chico que me iba a hospedar en Zakopane. Y como el también estaba en Cracovia, visitando a sus padres, me había dicho que también me podía llevar en coche a Zakopane.Marcin ha hecho un par de veces el camino de Santiago desde Irún a Santiago. Y hace dos semanas fue de Polonia a Italia en bicicleta. Este mismo ano a abierto su propia tienda de ropa de deporte outlet en Zakopane y aun así ya tiene mil planes de abrir una agencia de viajes, una cafetería y un hotel. Se pasa el día riendo y haciendo bromas, aunque algunas no las entiendo.
Al día siguiente de llegar estaba todo lleno de niebla y hacia bastante frío y como ya empezaba a notar que el resfriado se acercaba, no salí mucho de la casa. Pero a la mañana siguiente ya no aguantaba mas encerrada y cogimos 4 bocadillos y un termo bien grande lleno de te y subimos a una montana. Aunque no hubo grandes vistas el camino entre los arboles de otoño era increíble con la niebla. Cuando regresamos me dio un trozo de la deliciosa tarta de queso de su madre y de la mermelada de ciruelas casera. Y confirme lo que llevo ya días pensando. Lo mejor de Polonia son los dulces caseros de las madres polacas.
Volvía a estar en un tren, esta vez hacia Varsovia. Y creo que ya puedo decir que al menos los interregionales que cojo nunca salen a la hora, siempre llegan tarde, las ventanas nunca cierran bien, la calefacción siempre esta tan alta que te olvidas que casi ya es invierno pero el paisaje siempre es maravilloso y lo compensa todo. De momento solo se que Varsovia me espera Agnieszka con su familia y que han dicho en las noticias que mañana saldrá el sol!
(perdonar por los acentos pero es que no tengo en el teclado y tengo que hacer copiar y pegar a cada uno, y seguro que me estoy dejando alguno)
miércoles, octubre 13, 2010
Semana 1 - Desde un 10° piso de los suburbios de Wroclaw
Después de casi 3 horas entre calles y buses, llegué a la última para da del bus 135, donde vivía Jacek, el chico de couchsurfing (www.couchsurfiing.org) que me iba a alojar. No podía haber tenido mejor recibimiento que unos Pierogi (parecidos a los raviolis o dumblings) hechos por su madre. Están hecho de masa de patata con bluberrys y queso dentro, y crema y azúcar por encima. En ese momento se me olvido las más de 10 personas a las que había tenido que preguntar donde paraba aquel bus y el par de kilómetros que había caminado con la mochila.
Jacek había pasado el ultimo año en Barcelona de Erasmus y hablaba un poco de castellano y catalán. En Wroclaw estudia en una de las ocho universidades públicas que hay, y por ser polaco tiene la educacion gratuita. Sus abuelos eran de Kviv, en el norte de la actual Ucrania. En 1945 con la nueva reestructuración de las fronteras, Lviv fue cedida a Ucrania. Si sus abuelos querían continuar siendo polacos tenían que mudarse. Durante más de 200 años Wroclaw ha estado dominada por los prusianos y por toda la ciudad se encuentran muestras de ello, como en la facultad de arquitectura de 1903 donde hay inscritas en alemán unas palabras, junto con varios agujeros de bala.
Después de visitar un poco el centro, algunas de las 12 islas y algunos de los 120 puentes que tiene Wroclaw le pedia a Jacek que si me podia mostrar algún barrio que no estuviera tan arreglado o reconstruido. Me miro como si fuera un bicho muy muy raro y me dijo en su siempre entusiasta y positiva voz: "Por supuesto que te puedo enseñar algún barrio feo de la ciudad". Al día siguiente fuimos a desayunar aun Mleczny bar (MilkBar) donde a primera hora de la mañana se juntan los vagabundos con los ejecutivos y mas tarde lo invaden los estudiantes. Pidió 3 desayunos diferentes para que probara, y en total no costo más de 2,5 Euros. Luego fuimos a un barrio antiguo cercano al centro donde los edificios conservan su forma arquitectónica a pesar de la pintura descorchada, los balcones oxidados y las ventanas rotas. Después le dije que quería que me enseñara su universidad. Volvió a poner cara rara y me llevo.
Ya estábamos a sábado por la noche y quedamos con su novia Johanna y otra chica polaca Dorota y fuimos a una taberna toda de madera, con cada silla de estilo diferente e iluminada solo con velas. Pedimos un vino caliente, ya que aunque quisiera negarlos empezaba el frío que tenia claro que me acompañará durante todo el viaje.
Sonó el timbre y era su hermana con su hijo recién nacido hacía unos meses. Jacek me dijo a escondidas que hoy su madre cocinaría, ya que solo cocina cuando viene su hermana o cuando él vuelve de viaje y le ha añorado. Esta vez fueron Pierogi Rusos o Tradicionales, solo rellenos de queso, y con crema, sal y pimienta por encima.
Eran casi las 16h cuando estábamos paseando cerca de su casa. Me habia dicho que había un cementerio abandonado cerca y decidimos ir. Tuvimos que saltar un muro de dos metros. Al otro lado había cientos de tumbas, algunas rotas, caídas, torcidas, invadidas por arbustos y hojas de los arboles ya en otoño. Algunas eran de antes de la primera guerra mundial, otras de la segunda. Aquí parece que todo ser rige según fue antes, durante o después de que gran guerra. Algunos panteones habían sido abiertos , algunos nombres apenas se veían debajo de tanta maleza. En nada ya había llenado mi tarjeta de la cámara de fotos.
Llegó el lunes, era hora de moverse. Desayune tarta de ciruelas hacha por su madre, un pancake y café de Jacek y unos cuantos abrazos.
Ya estábamos en Octubre, otoño en Polonia, y estaba en un tren hacia Cracovia. En la estación de Cracovia me estaba esperando desde hacía una hora Pawel. Los siguientes días los pasaría durmiendo en una hamaca y con dos gatos.
Jacek había pasado el ultimo año en Barcelona de Erasmus y hablaba un poco de castellano y catalán. En Wroclaw estudia en una de las ocho universidades públicas que hay, y por ser polaco tiene la educacion gratuita. Sus abuelos eran de Kviv, en el norte de la actual Ucrania. En 1945 con la nueva reestructuración de las fronteras, Lviv fue cedida a Ucrania. Si sus abuelos querían continuar siendo polacos tenían que mudarse. Durante más de 200 años Wroclaw ha estado dominada por los prusianos y por toda la ciudad se encuentran muestras de ello, como en la facultad de arquitectura de 1903 donde hay inscritas en alemán unas palabras, junto con varios agujeros de bala.
Después de visitar un poco el centro, algunas de las 12 islas y algunos de los 120 puentes que tiene Wroclaw le pedia a Jacek que si me podia mostrar algún barrio que no estuviera tan arreglado o reconstruido. Me miro como si fuera un bicho muy muy raro y me dijo en su siempre entusiasta y positiva voz: "Por supuesto que te puedo enseñar algún barrio feo de la ciudad". Al día siguiente fuimos a desayunar aun Mleczny bar (MilkBar) donde a primera hora de la mañana se juntan los vagabundos con los ejecutivos y mas tarde lo invaden los estudiantes. Pidió 3 desayunos diferentes para que probara, y en total no costo más de 2,5 Euros. Luego fuimos a un barrio antiguo cercano al centro donde los edificios conservan su forma arquitectónica a pesar de la pintura descorchada, los balcones oxidados y las ventanas rotas. Después le dije que quería que me enseñara su universidad. Volvió a poner cara rara y me llevo.
Ya estábamos a sábado por la noche y quedamos con su novia Johanna y otra chica polaca Dorota y fuimos a una taberna toda de madera, con cada silla de estilo diferente e iluminada solo con velas. Pedimos un vino caliente, ya que aunque quisiera negarlos empezaba el frío que tenia claro que me acompañará durante todo el viaje.
Sonó el timbre y era su hermana con su hijo recién nacido hacía unos meses. Jacek me dijo a escondidas que hoy su madre cocinaría, ya que solo cocina cuando viene su hermana o cuando él vuelve de viaje y le ha añorado. Esta vez fueron Pierogi Rusos o Tradicionales, solo rellenos de queso, y con crema, sal y pimienta por encima.
Eran casi las 16h cuando estábamos paseando cerca de su casa. Me habia dicho que había un cementerio abandonado cerca y decidimos ir. Tuvimos que saltar un muro de dos metros. Al otro lado había cientos de tumbas, algunas rotas, caídas, torcidas, invadidas por arbustos y hojas de los arboles ya en otoño. Algunas eran de antes de la primera guerra mundial, otras de la segunda. Aquí parece que todo ser rige según fue antes, durante o después de que gran guerra. Algunos panteones habían sido abiertos , algunos nombres apenas se veían debajo de tanta maleza. En nada ya había llenado mi tarjeta de la cámara de fotos.
Llegó el lunes, era hora de moverse. Desayune tarta de ciruelas hacha por su madre, un pancake y café de Jacek y unos cuantos abrazos.
Ya estábamos en Octubre, otoño en Polonia, y estaba en un tren hacia Cracovia. En la estación de Cracovia me estaba esperando desde hacía una hora Pawel. Los siguientes días los pasaría durmiendo en una hamaca y con dos gatos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)